top of page

8 PASOS PARA MANTENER LA CONCENTRACION EN LAS CARRERAS

Has llegado al día para el que te has estado preparando. Has hecho tus entrenamientos. Has corrido y salido de tu zona de comodidad. Tienes todo preparado. Te sientes bien, pues has dado tu mejor esfuerzo en los meses previos a este punto. Ahora viene lo más difícil: Mantener la concentración desde el primer paso hasta el último.


Muchas veces hemos realizado un buen ciclo de entrenamiento y acabamos por no tener el resultado que deseábamos o por no sentirnos bien a la hora de competir. Si bien el resultado está fuera de tu control (pues hay muchos factores que pueden afectarlo, como el clima, la ruta, etc.), también es cierto que muchas veces los nervios o la falta de concentración nos juegan una mala pasada y acaban por afectarnos más de lo que deberían.



Aquí hay 8 pasos que pueden ayudarte a mantener la concentración el día de la carrera. ¡Recuerda que mientras estés corriendo hay que estar enfocado y dejar los pensamientos de dolor, cansancio o en qué vamos a comer para cuando crucemos la línea de meta!


1 Asegúrate de no salir muy rápido: Si bien la adrenalina te hará querer ir más rápido, es importante que sigas el plan de acción que tienes preparado. Correr muy rápido los primeros kilómetros (cuando te sientes bien y no estás cansado) es fácil, lo importante es acabar bien. Si sales a un paso ligeramente más lento (5 a 10 segundos) que tu paso ideal y empiezas a acelerar en los kilómetros siguientes, tienes una mejor oportunidad de acabar la carrera sintiéndote fuerte y de tener una mejor experiencia. Si, por el contrario, comienzas más rápido de lo que tienes contemplado, es muy probable que a la mitad tus músculos te lo reclamen y tu experiencia no sea tan placentera.


2 “Rompe” la carrera en segmentos: Es fácil sentirse abrumado cuando vas en el primer kilómetro y te das cuenta de que todavía te faltan cuatro (o nueve. o veinte o ¡¡¡41!!!). Un truco que funciona muy bien es “romper” la carrera en pequeños segmentos y tener un enfoque diferente en cada uno. Si estás corriendo un 5K, quizá puedas pensar en correr a un paso “cómodo” por dos kilómetros, en acelerar y descender el paso los siguientes dos kilómetros y en correr tan rápido como puedas el último. Si corres un 10K, quizá puedas tratar de acelerar el paso cada dos kilómetros o concentrarte en correr 4 km a ritmo cómodo, acelerar los siguientes cuatro kilómetros y dar todo lo que tengas en los últimos dos.


3 Piensa en alguien: Cuando sientas que no puedes más, o empieces a tener pensamientos que no te ayuden, piensa en alguien importante para ti. Imagínate lo orgulloso(a) que esa persona se sentirá cuando cruces la línea de meta. Si tienes amigos o familia que te están esperando al final, piensa en ellos y eso te mantendrá motivado(a). A mí me ayuda mucho pensar en mi hija cuando me siento súper cansada o empiezo a desvariar. Imaginar su cara hace que me salga una sonrisa y cuando uno sonríe el cuerpo se relaja.


4 Canta: Hay canciones que nos ponen de buen humor. Tenerlas en la mente cuando estamos corriendo nos ayuda a mantener el enfoque en algo placentero en vez de enfocarnos en pensamientos que no nos ayudan (“estoy cansado”, “cuánto falta”, “¿podré acabar?”).


5 Cuenta: Una manera de mantener tu mente ocupada es contar el número de gorras, playeras, shorts de cierto color. O el número de postes o anuncios que ves. O contar tus pasos del 1 al 100 y después del 100 al 1. Puedes contar cada kilómetro y ver si en el siguiente kilómetro puedes contar más.


6 Recuerda que hay picos y valles y que nada es permanente: En cualquier carrera vas a tener momentos donde te sientes muy bien y momentos donde no puedes más para de repente agarrar un segundo aire y volverte a sentir bien. Cuando sientas que se está poniendo difícil o que estás batallando al correr, recuerda que este momento también pasará y que la incomodidad es temporal. Muchas veces nos detenemos porque pensamos que la situación o el “dolor” que sentimos es intolerable, pero si solo lo observamos y recordamos que no es permanente, esto nos permitirá continuar. Si de plano no puedes con la incomodidad, recuerda que siempre puedes bajar tu ritmo un poco a un paso que se sienta más cómodo.


7 Visualízate: Recuerda que tú eres más fuerte que esto y recuerda por qué empezaste a correr. Visualízate cruzando la meta y piensa cómo te sentirás al lograr tu meta. Si estás pensando en no acabar, imagínate cómo te sentirás si no terminas. Pon las cosas en perspectiva y recuerda que no hay mal que dure cien años ni carrera que tome tanto tiempo.


8 ¡¡¡Disfruta!!! Recuerda que puedes correr, no tienes que correr. Cuando sientas que no puedes más, recuerda a todas aquellas personas que en verdad no pueden correr. Tú puedes hacerlo y siempre ayuda recordar que es un privilegio del que no todos disfrutan.


***

MI PRIMER 5K

Aún recuerdo bien. Tenía un par de meses de haber empezado a correr y me inscribí a una carrera. Fue en el año 2010 (tenía 38 años). La salida era a las 6 de la tarde y yo llegué a las 5:40 p.m. Había comido bien, pero pensé que debía comer algo más para tener energía. Uno de los patrocinadores del evento estaba dando galletas de chocolate y me comí una y media (¡error!). Hacía calor ese día y yo no había tomado mucha agua. Me encontré a un amigo y le pedí que corriera conmigo y que me “jalara”.


Comenzamos a correr y el primer kilómetro y medio él trató de marcar el paso, pero yo lo sentí muy lento así que aceleré (¡otro error!). Él me alcanzó a los tres kilómetros y comenzó a hacerme preguntas para ver cómo me sentía. Yo traté de mantener una conversación, pero solo recuerdo preguntarle “¿Cuánto falta?”. El último kilómetro y medio fue pura tortura. Recuerdo que pensaba “me voy a morir o a desmayarme, pero acabo”… “¿Quién le va a avisar a mi esposo que estoy desmayada o en el servicio médico?”. Cuando vi la línea de meta, ya no tenía nada en las piernas y sentí una opresión en el pecho y dolor en el estómago, pero acabé. Recuerdo mi tiempo (19 minutos y 28 segundos) y recuerdo que después de unos minutos comencé a sentir que ni me iba a morir ni me iba a desmayar.

Aún con la incomodidad y los errores de principiante, me gustó mucho la distancia y la experiencia de correr, así que me puse a entrenar más, me registré en más carreras y poco a poco fui aprendiendo.


Actualmente corro más maratones y medio maratones que 5 o 10 km, aunque parte de la temporada entreno para estas distancias cortas porque me permiten mejorar mi velocidad para las distancias largas. El último 5K que corrí fue hace un par de meses (16 minutos 32 segundos) y aún sigue doliendo como la primera vez, pero ahora he aprendido a disfrutar el estar incómoda y siempre tengo en mente que esto pasará pronto. ¡Además, es un privilegio poder correr!


Los invito a que me sigan en mis redes sociales y si quieren encontrar planes de entrenamientos gratuitos o semi personalizados, aquí en la página los encuentran para diferentes ritmos y distancias (además de que pueden encontrar información sobre el entrenamiento mental).


¡Hasta la próxima!


Comentarios


bottom of page