top of page

LA FORMA EN QUE TE HABLAS ESTÁ DEFINIENDO EL TAMAÑO DE TU VIDA

Hay una pregunta que me gusta hacer:

¿Qué harías si supieras que no puedes fallar?

Piénsalo por un momento.

¿Te atreverías a correr más lejos? ¿A perseguir una meta más ambiciosa? ¿A cambiar de trabajo? ¿A empezar ese proyecto que llevas años postergando? ¿A levantar la mano y decir "yo puedo"?

La mayoría de nosotros vivimos creyendo que nuestros límites están en nuestras capacidades.


Pero después de muchos años como atleta, entrenadora, mamá y mujer que ha tenido que reinventarse varias veces, he llegado a una conclusión diferente:

Nuestros límites rara vez están en nuestro cuerpo.

La mayoría de las veces están en la historia que nos contamos sobre nosotros mismos.

Porque si creyéramos realmente en nuestras capacidades, intentaríamos más cosas. Saldríamos más seguido de nuestra zona de comodidad. Nos atreveríamos a perseguir metas más grandes.


Sin embargo, la mayoría vivimos negociando con nuestras dudas.

"No soy suficientemente bueno."

"No tengo talento."

"No tengo el cuerpo ideal."

"Ya es muy tarde para mí."

"Hay gente mucho mejor que yo."

Y poco a poco esas ideas dejan de ser pensamientos para convertirse en creencias.

Y las creencias terminan convirtiéndose en nuestra realidad.


Por eso, si quieres construir más confianza, no empieces por cambiar tus resultados.

Empieza por cambiar la manera en la que te ves a ti mismo.



1. DEJA DE BASAR TU CONFIANZA EN LOS RESULTADOS

Este es uno de los errores más comunes que veo.

Pensamos que tendremos confianza cuando logremos cierta marca, cuando ganemos una carrera, cuando bajemos de peso o cuando consigamos determinado resultado.

Pero hay un problema.

Los resultados no están completamente bajo nuestro control.

Puedes entrenar perfectamente y tener un mal día.Puedes prepararte durante meses y que las cosas no salgan como esperabas.

Si tu confianza depende exclusivamente de los resultados, estarás construyendo sobre terreno inestable.

Por eso me gusta hacer un ejercicio muy sencillo.


Haz una lista de todas las cosas que te hacen sentir orgulloso de ti mismo y que sí dependen de ti.

¿Eres disciplinado?

¿Sales a entrenar incluso cuando no tienes ganas?

¿Intentas mejorar constantemente?

¿Te esfuerzas por dar lo mejor que puedes con las circunstancias que tienes?

¿Eres más fuerte que hace un año?

Ahí es donde debe vivir tu confianza.

No en una medalla. No en una marca. No en la opinión de otras personas.

La comparación tampoco ayuda.

Una rosa jamás será una margarita.

Y una margarita jamás será una rosa.

La rosa no pierde tiempo intentando convertirse en algo que no es. Se enfoca en florecer.

Nosotros deberíamos hacer exactamente lo mismo.

La verdadera confianza aparece cuando dejas de intentar ser alguien más y te enfocas en convertirte en la mejor versión de ti mismo.


2. ESCUCHA CÓMO TE HABLAS

Este punto puede cambiarte la vida.

Porque pasamos tanto tiempo escuchando nuestra voz interior que dejamos de cuestionarla.

Piensa en las cosas que te dices durante el día.

"Qué tonto fui."

"No puedo."

"Esto está demasiado difícil."

"Ya estoy muy viejo."

"No tengo lo necesario."

"Seguro los demás pueden, pero yo no."

¿Te das cuenta?


Muchas veces somos nuestro peor crítico.

Y lo más peligroso es que repetimos estas frases tantas veces que terminamos creyéndolas.

Las palabras tienen poder.

Lo que te repites constantemente se convierte en una creencia.

Y tus creencias terminan guiando tus decisiones.


Por eso quiero proponerte algo.

La próxima vez que te descubras hablando mal de ti mismo, detente.

Pregúntate:

¿Le hablaría así a alguien que amo?

Probablemente no.

Entonces, ¿por qué te hablas así a ti?

Empieza a cambiar conscientemente ese diálogo.

No se trata de mentirte.

Se trata de ser justo contigo.

De reconocer tu esfuerzo.

De darte crédito por lo que haces bien.

De convertirte en alguien que te impulse en lugar de alguien que te sabotee.

Porque vas a pasar toda tu vida contigo.

Más vale que la conversación sea una que te ayude a crecer.


3. APRENDE A RECIBIR LOS CUMPLIDOS

Este parece un detalle pequeño, pero dice mucho sobre cómo te ves a ti mismo.

¿Cuántas veces alguien te ha dicho algo bonito y tu reacción inmediata ha sido minimizarlo?

"Qué bien te ves."

"Es que hoy me arreglé."

"Qué buena carrera hiciste."

"Bueno, pude haberlo hecho mejor."

"Qué bueno eres para esto."

"Ahí la llevo."

¿Por qué hacemos eso?

Muchas veces porque nos da miedo parecer presumidos.


Pero aceptar un cumplido no es arrogancia.

Es simplemente reconocer el trabajo que has hecho.

Un cumplido es un regalo.

Y cuando alguien te da un regalo, no lo rechazas.

Lo recibes.

La próxima vez que alguien te diga algo positivo sobre ti, prueba algo diferente.

Sonríe.

Y simplemente di:

"Gracias."

Nada más.

Sin justificarlo.Sin minimizarlo.Sin explicaciones.

Solo gracias.

Te sorprenderá cómo algo tan simple puede empezar a transformar la forma en que te ves a ti mismo.


LA CONFIANZA NO ES ALGO CON LO QUE NACES

La confianza es algo que construyes.

Se construye cuando reconoces tu esfuerzo.

Cuando dejas de compararte.

Cuando aprendes a hablarte con respeto.

Cuando te conviertes en tu mejor aliado.

Ya hay suficientes voces negativas en el mundo.

No te conviertas en una más.

Porque al final, la forma en que te hablas está definiendo el tamaño de tu vida.

Las metas que te permites perseguir.

Los riesgos que te atreves a tomar.

Los sueños que consideras posibles.

Y la persona en la que puedes llegar a convertirte.

Así que la próxima vez que tu voz interior empiece a decirte que no puedes, pregúntate:

¿Y si sí pudiera?

Tal vez ahí es donde empieza todo.


“Cambia la manera como ves las cosas y las cosas que estás viendo cambian”


Abrazo ¡Espero que tengan un muy buen día! Los invito a que me sigan en mis redes donde publico tips de entrenamiento y motivación durante el día.

¡Hasta la próxima!


Comentarios


bottom of page