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5 lecciones de vida que aprendes al correr una carrera de larga distancia

Entrenar para un medio maratón, un maratón completo o un ultra maratón—y luego correr 21, 42 o más kilómetros— es tanto un viaje mental como físico.

Puede ser agotador y poco gratificante, y luego eufórico y afirmador de la vida, todo dentro de una misma carrera.

En muchos sentidos, las carreras de distancia son una gran metáfora de la vida: es larga, a menudo hay incomodidad, pero la perseverancia y tu mentalidad marcan toda la diferencia.



¡Aquí están nuestras 5 lecciones de vida que aprendes al correr una carrera de media o larga distancia como un 21k o un maratón!

 

1. Reencuadra la incomodidad como gratificación diferida

Mentalmente, el entrenamiento para una carrera de distancia se trata de gratificación diferida.

Se trata de sufrir un poco cada día en el entrenamiento y acostumbrarse a la incomodidad para trabajar hacia una meta lejana: el 21k, un maratón o una carrera ultra.

Esto es muy similar a las condiciones en las que nos encontramos hoy en día, cuando a menudo no podemos vivir como nos gustaría.

Al ser disciplinados y trabajar hacia una meta futura —ya sea física, laboral u otra— podemos aprovechar la idea de la “gratificación diferida” y darle significado a nuestra situación actual.

 

2. Enfócate en ti mismo, todos los días

Una parte fundamental del entrenamiento para un maratón es cuidarte: tomar medidas para proteger tu sistema inmunológico y priorizar el descanso. Durante el entrenamiento, un resfriado o una infección pueden echar por tierra todo tu esfuerzo.

A veces, una carrera de recuperación es más adecuada que una sesión de intervalos.

En estos tiempos de incertidumbre, es especialmente importante que sigamos cuidándonos. Esto incluye la alimentación, el ejercicio y la salud mental, factores que influyen en el sistema inmunológico y ayudan a fortalecernos en momentos inciertos.

 

3. La estructura y la rutina crean equilibrio

Los mejores corredores utilizan un plan de entrenamiento estructurado y se apegan a él.

Integran el plan en su rutina diaria y se presentan cada día. Mantener esta estructura les da una hoja de ruta durante el entrenamiento y hace que sus vidas estén más equilibradas que las de alguien que improvisa. Un paso a la vez, enfocarse en las cosas bajo nuestro control y dejar ir lo que no podemos controlar.

Este concepto aplica muy bien a la vida en tiempos de crisis o incertidumbre: cuando nuestras vidas se ven alteradas, seguir una rutina diaria puede aportar estructura, calma y enfoque en lo verdaderamente importante.

 

4. Saber cuándo descansar

Una parte importante del entrenamiento para una carrera de larga distancia es reconocer cuándo te estás exigiendo demasiado y cuándo necesitas hacer una pausa no planificada para descansar y recuperarte.

En otras palabras, es fundamental conocer cuando nuestro físico necesita recuperarse, y aprender la diferencia entre estar fuera de nuestra zona de comodidad y tener dolor real o necesitar descanso (no querer descansar, necesitarlo).

Y aunque es importante mantener buenos hábitos de ejercicio, forzar demasiado puede comprometer el sistema inmunológico o dejarnos debilitados y desmotivados.

Mantener el equilibrio es clave.

 

5. Comunidad = fortaleza

Las investigaciones en ciencias sociales han demostrado que los corredores de distancia que entrenan con amigos o en grupos tienen más probabilidades de seguir su plan de entrenamiento y completar la carrera.

El entrenamiento y la experiencia de correr una carrera son personales; cada quien extrae sus propias lecciones.***


Y tú, ¿Qué has aprendido al prepararte y correr en las carreras?


Les agradezco muchísimo sus preguntas y comentarios. 

Los invito a que me sigan en mis redes para tips y motivación durante el día.

¡Abrazos!


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